24 jul. 2010

Carta anecdótica para mi amigo Juan Soriano

“no todo lo que brilla es M.N.”


La máquina de hacer dinero está sentada junto a mí, Juan me la prestó, pero hemos perdido el instructivo -complejísimo- y estamos tristes.
Jamás pregunté si alguna vez funcionó. Se ve ahí la pobre, tan quieta, tan inútil, que quizá estamos más tristes por ella que por lo otro.
Muy bonita, si, muy al tanto de nosotros. Viendo haber que hacemos con ella, y sin ella al mismo tiempo porque luego dicen que uno es lo que hace: nada.
Ya hace mucho que nos arrancamos los cabellos buscando su mentado instructivo. Nos hicimos viejos, y nos quedamos calvos de paso, de intentos, de todo. Ya el sol nos brilla a los tres en la cabeza; la de ella, de puritito bronce fundido, y la de nosotros ¡quien sabe de qué!, no todo lo que brilla es oro.



Atentamente

xel-ha